Lejana Soledad

Lejana Soledad
De Xico Domínguez 

Un cuarto sucio, húmedo. En el centro hay una silla. Sentado en ella esta un hombre de 25 años, desmayado con el torso desnudo. Entran a la escena dos hombres de complexión robusta, cincuentones. Ambos usan pantalón de vestir y camisa lisa. Visiblemente cansados.
Hombre 1.- Viste que amarilla salió, creo que estoy enfermo, saliendo voy ir al doctor.
Hombre 2.- No es nada. No se de que chingados te preocupas.
Hombre 1.-(Preocupado) A mi jefe le empezó así. Murió de cáncer.
Hombre 2.-(Indiferente) Pos' total, yo no me preocuparía. A de haber sido por estar tomando cocacola todo este rato.
Hombre 1.- Ya le dije al jefe que mejor pusiera un garrafón de agua. Pero ya ves que el cabrón nunca quiere darnos nada.
Hombre 2.- Eso sí.
El Hombre 2 voltea a mirar al hombre de la silla y hace un ademán con la cabeza, señalándolo.
Hombre 2.- ¿Estará muerto?
Hombre 1.- No mames, si nada más le dimos una cuarta parte del tratamiento.
Hombre 2.- Creo que se nos paso la mano.
Hombre 1.-(Sonríe) Como crees güey. Lo que pasa es que ya no los hacen como antes. Ahora todos los pinches chamacos revoltosos están bien mimaditos. Además recuerda que tenemos que sacarle la información, porque sino nos quitan el bono de este mes.
Hombre 2.- (Indeciso) Pues, no sé. Mi hijo tiene su edad.
Hombre 1.-(Molesto) ¿Y qué?, (Sarcástico) no me digas que te me estás ablandando, cabroncito.
Hombre 2.- No, pero...
Hombre 1.- Pero nada güey. Hace mucho te lo dije que más valía no comprometerse con las mujeres y menos traer chamacos al mundo. No sirve para nuestra profesión. Si la pinche sociedad estuviera bien no existiríamos nosotros.(Condescendiente)Tienes derecho a estar preocupado, pero no por eso tienes que jodernos el bono, nuestro turno tiene un fin.
Hombre 2.-Sabes que siempre he sido muy cumplido. Además, ¿no somos los mejores?
Hombre 1.- Pues sí,...(Sarcástico) aunque últimamente he notado que ya no lo haces con la misma enjundia.
Hombre 2.-(Apesadumbrado) Los años pesan.
Hombre 1.- ¡Mis huevos, qué! Lo que te pesa es el pinche sentimiento paternalista. (Ríe) Pinche marica.
Hombre 2.- No, en serio, de repente veo a mis hijos y tengo miedo de que un día alguien los agarre y les haga... pues esto.
Hombre 1.- No seas mamón. (Va y lo abraza, condescendiente.) Educaste a tus hijos para que no anduvieran haciendo borlotes pendejos. (Inquisitivo) Vamos que tenemos que terminar con este.
Hombre 2.-(Afligido) No creas de repente me ponen a pensar: realmente se merecen esto. Lo hacemos porque nos dicen, pero realmente no sabemos lo que hicieron (Se separa de él y va con el hombre en la silla, lo levanta de los cabellos). ¿Sabes quién es?, ¿cómo se llama?, ¿qué hizo?
Hombre 1.- Como si realmente importara. Los traen aquí¡ porque algo hicieron mal (Va con el hombre en la silla y le golpea la cara.) No fue por ser buenos niños.
Hombre 2.-(Paternalmente acomoda al hombre en la silla) ¿Nunca tuviste un hijo?
Hombre 1.- ¡Ehh!, no mames. Deja de decir pendejadas tenemos un trabajo que hacer.
Hombre 2.- Es una simple pregunta cabrón (Inquisitivo), ¡contesta!
Hombre 1.-(Abrumado) Este, pues...
Hombre 2.- Es una simple pregunta, un sí o no. Tú primero y después este cabroncete.
Hombre 1.-(Nostálgico) Hace un rato anduve con una mujer, Chelo (Sonríe). Desapareció de repente. Me dijo que estaba embarazada, yo le dije a lo que me dedicaba y que no podía comprometerme con ella. No volví a verla más.
Hombre 2.-(Acongojado) Ya güey, no era mi intensión ponerte así. A lo mejor y hasta aborto y por eso no volviste a verla. Lo mejor es que ni te acuerdes. Vamos ya a darle a este cabroncito.
Hombre 1.-(Para sí) La quería un chingo, pero tenía miedo a comprometerme. Soy una mierda (Solloza.)
Hombre 2.-(Sorprendido) Pero, ¿qué te pasa? Fue una mala broma, no lo tomes tan a pecho. No te perdiste de mucho, una mujer histérica, unos chamacos jodones, un chingo de deudas, quejas y responsabilidades. Días de sueño, de hambres. No hay mal que por bien no venga. (Decidido) Además, tenemos que sacarle toda la sopa a este, mira que se nos hace tarde.
Hombre 1.- ¿Qué se siente?
Hombre 2.- ¿Qué?
Hombre 1.- Pues tener un hijo.
Hombre 2.- Chido.
Hombre 1.-(Ríe) No mames.
Hombre 2.- Pues,... raro.
Hombre 1.- ¿Raro?
Hombre 2.- Simón.
Hombre 1.- Así nada más.
Hombre 2.- No sé cómo explicártelo.
Hombre 1.-(Sarcástico) Pues con palabras.
Hombre 2.- Ese es el problema.
Hombre 1.- ¿Cuál?
Hombre 2.- No las tengo.
Hombre 1.-(Rogando) Ándale, dime.
Hombre 2.- Mejor a lo nuestro.
Hombre 1.- Oh, no se va a ir.
Hombre 2.- No, pero la hora sí.
Hombre 1.- No seas así.
Hombre 2.- ¿Cómo?
Hombre 1.- Pues así.
Hombre 2.-(Indiferente) ¿Te pegó, verdad?
Hombre 1.-(Defensivo) No como crees.
Hombre 2.- Simón.
Hombre 1.- Simple curiosidad.
Hombre 2.- Aha.
Hombre 1.-(Serio) Vamos a darle.
Hombre 2.-(Se carcajea) Después de tantos años.
Hombre 1.-(Triste) Pues sí.
Hombre 2.- No te pongas así.
Hombre 1.- No creas, a veces me dan ganas de mandar todo a la chingada y buscarla, pero es imposible. A lo mejor esta muerta o vive una vida tranquila sin tantos pinches problemas, con algún cabrón que la supo hacer feliz. A veces sueño con ella y un niño en sus brazos, sentada en el sillón, esperando que yo llegue. (Abatido) Otras veces me veo jugando con él fútbol y de repente lo veo sentado en la silla con el balón en las manos, llorando, rogándome que no siga; despierto sudoroso con sus chillidos en el cerebro. Trato de dormirme, pero la pinche soledad pesa demasiado y no me deja volver a dormir. Aquí descargo toda la pinche furia que tengo, esto me ayuda. No es fácil cabrón, no es fácil. (Rencoroso) Tú tienes a tu vieja y tus niños, pero yo no puedo ni tener un pinche perro conmigo, terminaría matándolo.
Hombre 2.-(Abatido) Nada es fácil, tarde mucho en decirle a mi mujer a que me dedicaba. Mis hijos no lo saben.
Hombre 1.-(Furiosos) ¿Y qué?, no por eso los abandonas ni los desamparas. No dejas de jugar ni platicar ni educarlos ni estar al pendiente, no me vengas con mamadas.
Hombre 2.- También es difícil para mí (Para sí). Me remuerde la conciencia cada vez que los veo salir a la calle. Me da miedo encontrarlos cerca de aquí y que me pregunten a dónde voy. María me mira con miedo cada vez que regreso, culpándome de todo. Cuando sólo soy un pinchurriento ladrillo del jodido edificio.
Hombre 1,-(Para sí) Todavía me lamento el haberla buscado. Simplemente ella no me hablo y yo tampoco, quería huir de ella. (Sonríe forzadamente.) Creo que lo logre.
Hombre 2.-(Confortándolo) No es para tanto, si realmente hubiera tenido al chamaco, te habría buscado. Por lo menos para avisarte. Ya ves como son las viejas que de repente quieren ponerte pruebas pendejas para saber si las quieres o no. Si en realidad te hubiera querido, te habría buscado.
Hombre 1.- Pos sí, ¿verdad?
Se escuchan gritos de mujer fuera del escenario, reclama por su hijo
Hombre 1.- Ve a ver que pedo.
El Hombre 2 sale. Hombre 1 voltea a ver al tipo de la silla. Sonríe tiernamente, lo mira unos momentos. Se escuchan más gritos sollozantes de la mujer. El Hombre 1 voltea fuera del escenario en dirección de donde salió el Hombre 2. Vuelve a mirar al hombre de la silla. Corre hacia él y le da una patada en el abdomen. Hombre 2 vuelve.
Hombre 1.- ¿Qué paso?
Hombre 2.- Es una pinche vieja reclamando por su hijo. Ya sabes lo de siempre.
Hombre 1.- Pinches viejas, mejor deberían de educar mejor a sus hijos, para que no estuvieran buscándolos en estos lugares. ¿Cómo se llama?
Hombre 2.- ¿Quién?
Hombre 1.- La señora güey.
Hombre 2 saca un balde de agua de detrás de la silla y una pequeña picana de su pantalón.
Hombre 2.-(Indiferente) Consuelo Vázquez. Y algo cagado, este güey es tu tocayo.(Va a echarle agua en la cara) Ya vamos a empezar que se nos hace más tarde.
El Hombre 1 mira al tipo de la silla, balbucea, no se mueve.
Hombre 2.- ¿Qué te pasa güey? Tenemos que terminar con este cabrón.
Hombre 1 esta a punto de llorar, sigue inmóvil.
Hombre 2.-(Enojado) Mira cabrón, muévete que quiero llegar temprano a cenar con mi mujer.
El Hombre 1 no se mueve, mirando fijamente al tipo de la silla.
Hombre 2.- ¡Ya! (Se aproxima al Hombre 1 y lo sacude) Despierta cabrón, que hay trabajo que hacer.
Hombre 1.-(Obnibulado) ¡No!, no puedo hacérselo a él.
Hombre 2.-(Extrañado) No me chingues güey. Ahora que chingados te pico.
Hombre 1.- Es que... es mi hijo.
Hombre 2.-(Ríe) No mames, ahora vas a salir con esas pendejadas.
Hombre 1.-(Serio) No son pendejadas. Es en serio, es mi hijo.
El Hombre 2 va y levanta al tipo de la silla de los cabellos. Lo señala.
Hombre 2.- Ni se parece a tí. Ya déjate de mamadas tenemos un trabajo que hacer.
Hombre 1.-(Trastornado) No sé...Renuncio (Sale.)
Hombre 2.-(Gritando) Ya estás viejo cabrón, como para hacer esos pinches desplantes. O ya te llego la choches (Ríe), ¡ehh! abuelito.
Hombre 1 vuelve a escena cabizbajo.
Hombre 2.- Ya estas decidido a ponerte a trabajar.
Hombre 1 va hacia la cubeta, se echa agua en la cara. Trastornado voltea a ver al tipo de la silla.
Hombre 2.- Cabrón no es tu hijo, eso te lo dijo para amarrarte y ya ves, seguiste libre y feliz.
Hombre 1.-(Indeciso) ¿Sí, verdad?
Hombre 2.- ¡Ah!, cabrón
Hombre 2 va y abraza al Hombre 1. Se separan y se quedan mirando al tipo en la silla. El Hombre 1 se sienta trabajosamente en el suelo.
Hombre 2.- ¿Y ahora?
Hombre 1.- No sé.
Hombre 2.- No tienes ganas, ¿verdad?
Hombre 1.- Tú nunca las tuviste.
Hombre 2.- Sí, pero es trabajo.
Hombre 1.- A la mierda.
Hombre 2.- Estoy cansado.
Hombre 1.- ¿De qué?
Hombre 2.- De todo esto, se respira en el aire. Pinche hediondez humana.
Hombre 1.- Yo también.
Hombre 2.- ¿Nos vamos?
Hombre 1.- Pero...
Hombre 2.- Te invito una cerveza.
Hombre 1.- Yo otra.
Hombre 2.- La edad pesa.
Hombre 1.- Algo.
Hombre 1 se pone dificultosamente de pie. Los dos hombres ríen.
Hombre 2.- Ya estamos viejos.
Hombre 1.- No es para nosotros.
Hombre 2.- Ya tantos años.
Hombre 1.- Toda la vida.
Hombre 2.- Casi.
El Hombre 1 va a la cubeta y le echa agua al tipo de la silla.
Hombre 2.- ¿Para qué lo despiertas?
Hombre 1.- Pues para despedirnos, ¿qué no?
Ambos comienzan a reírse fuertemente.
Hombre 2.- Ahora si te la mamaste.
Se vuelven a abrazar, se separan y comienzan a caminar para el lugar por donde llegaron. Se oye una fuerte voz afuera.
Voz .- ¡A ver cabrones ya pónganse a trabajar!, aquí no es mercado para que estén platicando como comadres.
Hombre 1 y 2 se detienen, voltean a verse, alzan los hombros. Voltean a ver al tipo de la silla, se dirigen hacia él. Se hace el oscuro.
® Xicoténcatl Domínguez Cornejo

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